DESTINO: ALGO INVIOLABLE

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Orumila (eleripín) único y principal testigo del destino del hombre, nos revela el contenido de lo que todos elegimos en el reino de (ajalá),  lugar donde nos arrodillamos para hacer nuestra elección.

Esto es algo que no tenemos en mente, ya que en el acto de nuestro nacimiento se nos olvidó todo lo que habíamos visto dentro de nuestra bolsa del destino, al cortarnos el cordón umbilical  todo aquello que sabíamos nos ocurriría en nuestro paso por la tierra,  se nos olvidó

Este acto trajo como consecuencia, que la desesperación sea la primera manifestación de lo negativo en nuestras vidas.

Nosotros los que profesamos la religión yorugba,  utilizamos a Orumila para descifrar el destino de un ser humano, (asentàye) poner los pies en la tierra.

A partir del 3er  y el 7mo  día  de su nacimiento y mediante odu  ifá  (signo de ifá) Orumila nos revela como el plan de su  destino,  (ori) ha venido a la tierra.

(Ikosedàye) es el primer proceso llevado a cabo para que la criatura comience a iniciar su proceso de adaptación a la contaminación del mundo actual.

Una vez superado este proceso y realizado los sacrificios necesarios según lo aconsejado por Orumila, el siguiente paso es llamado  (imori) conocimiento de la cabeza interna siguiendo nuevos pasos,  y ofreciendo los ingredientes necesarios para que un bebé  pueda crecer dotado de salud,  inteligencia, astucia, fuerza  etc.

Finalizando el periodo de los 90 días que tiene la criatura para adaptarse a la tierra,  este ritual nos permitirá conocer su coeficiente intelectual, rasgos e inclinación  de diversas  actividades.

Conoceremos por parte de quien viene la criatura; árbol genealógico  paterno, materno o deidades, él bebé comenzará a probar diferentes elementos necesarios y utilizados en la religión, sal, epó,  ori, eku, ejá,  omi, obi etc.

Debemos destacar que en la sociedad moderna de hoy en día este proceso ha sufrido cambios.

Como es lógico no podemos poner un nombre yorugba en una sociedad donde no es común, ya que esto traería claras consecuencias en la vida de ese niño a niña.

Hoy en día los yorugba que hemos nacido en sociedades católicas tenemos una doble identidad, por ejemplo:

Ante la sociedad tenemos nombre  y apellidos,  partida de nacimiento etc.

Cuando  hacemos consagraciones religiosas de envergadura como (osha) e (ifa) nos ponen un nombre religioso propio de esas tierras.

La entrega de la (awofakán),  una mano de ifá  es el siguiente paso para que la persona tenga un camino a seguir y los consejos necesarios sobre cómo debe actuar,  y las medidas a tomar para que su plan de destino sea más  próspero  y favorable.

De esta manera simple,  hemos comentado sobre cómo  dar nuestros primeros pasos religiosos para conocer cuál  es nuestro destino y la importancia de Orumila,  poseedor de un consejo reparador.

Orumila no se parcializa con un ser determinado,  da igual de quién se trate,  el solamente comunica la realidad de la cual nosotros somos responsables.

Su consejo puede servir para reparar carencias en una persona, familia, proyecto, población o nación.

Estando cerca de Orumila siempre encontraremos una solución a nuestros problemas.

Muchos se preguntarán que hacemos nosotros escribiendo estas cosas, en un momento tan crítico y lleno de vicisitudes. Pues es nuestra responsabilidad,  tratar de educar a quien  ha solicitado nuestra ayuda y a quienes llegan a nosotros en busca de amparo.

El destino nos ha traído  a  una nación  europea, una nación que hace cientos de años fue quien nos descubrió y de la cual hemos heredado muchas cosas, una nación que nos enseña y nos exige.

Si estamos dando consejos,  debemos darnos cuenta de que debemos empezar por nosotros mismos, para  dar muestras de fe, en lo que hacemos.

Por ejemplo el lenguaje es algo muy importante para poder lograr una mejor comunicación  y poder transmitir nuestros consejos de una forma clara.

La grandeza de ifá es tal, que su consejo nos sirve a todos por igual, el nos aconseja que debemos estudiar y prepararnos día a día,  ser pacientes y perseverantes.

Si queremos hacernos entender de la manera que lo hacíamos en nuestra tierra, no se nos entenderá.

Hay que mejorar nuestra dicción y expresión, darnos cuenta que quien tenemos en frente, que no tiene nuestra misma idiosincrasia, aprender del lugar en el que nos encontramos es algo enriquecedor.

Esta nación nos está  enseñando a mejorar nuestro vocablo, nuestra puntualidad en las citas, nos exige una mejor imagen, en fin,  quién da el consejo,  siempre  estará expuesto a la censura.

Quién da el consejo debe, por lo menos predicar con su ejemplo

Un Babalawo,  es un sacerdote dentro de esta religión,  por su bien y por el respeto que le debe a la misma se debe comportar.

Queremos decir con esto, que la realidad de estar predicando la palabra de Orumila en otras tierras es parte de nuestro destino y de hecho una misión ante los ojos de Olodumare.

Otro aspecto a tratar en la actualidad es la importancia y el gran roll que cumple internet en la sociedad moderna.

Su dominio se ha extendido al punto que somos dependientes totalmente de el.

Se ha perdido privacidad, comunicación y muchas otras cosas.

Lo podemos observar en la religión, claramente, cualquiera puede tener acceso a la información que desee.

Tenemos que comunicar que no resulta lo mismo la conversación y el consejo de un Babalawo en una consulta, que lo que esa persona después pueda leer en internet.

Lo importante  de esa conversación,  es la conjugación de su oración profética.

Para poder leer hay que seleccionar lo que se debe leer, la curiosidad y las ansias de saber imperan en la actualidad.

Debe de ser con calma ya que tener nociones anticipadas de ciertas consagraciones y demás ha traído más contradicciones que otra cosa.

Nuestra religión tiene filosofía y cultura necesitada de divulgación, pero también tiene rituales ceremoniales que son secretos y debemos preservar como muestra de respeto hacia ella y a los que la han profesado antes que nosotros.

El destino tiene una parte sobre la que se puede trabajar, ese es el mensaje que hemos querido transmitir.

Awo iroso ogbe.

 

 

 

 

 

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