Religión yoruba o diáspora cubana.

Los africanos de esta etnia comenzaron a llegar a Cuba a partir del siglo XVI hasta el siglo XIX. Los yorubas o lucumis fueron la etnia que constituyo la mayoría de todos cuantos fueron traídos de África. Los que tenían mayor nivel de desarrollo y cuyo aporte al proceso de transculturación fue el más significativo.

Según nuestro D. Fernando Ortiz, un sabio eminente, calificado tercer descubridor de Cuba, los lucumis, eran los esclavos más inteligentes y civilizados. Eran muy activos, difíciles de subyugar y atropellar. También muy buenos trabajadores. Fueron aquellos quienes trajeron la religión a Cuba, buena parte del Caribe y América del Sur.

Un yoruba llamado José Antonio Aponte criollo de tercera generación negro de amplia cultura,autodidacta,considerado como el primer intelectual orgánico del movimiento cultural, de quién se dice participó en la guerra de las colonias de América del Norte contra los ingleses, quién organizo una de las más interesantes conspiraciones armadas contra la esclavitud y el régimen colonial de Cuba en 1812. Era Ogboni del cabildo lucumi Sango Teddun, miembro de la más poderosa de las sociedades secretas yorubas y en el orden religioso tenía la categoría de Oni Ṣango. Al descubrirse dicha conspiración resulto ser ahorcado junto a un grupo de independentistas que eran sus seguidores, dicha masacre  fue llevada a cabo por orden de la más alta jerarquía española y sus cabezas fueron exhibidas por una de las principales calles de la Habana.

Un primer grupo de africanos y descendientes de éstos fueron los que nos trajeron el legado religioso.

El primer grupo asociado del cabildo de San José 80 y vagamente recordados son los siguientes, Agbangboṣe Awapitiko, Malaké La Grande, Malaké La Chiquita, Dadá, Kainde, Adeú, Tawodé, Odé waro, Ña ines, Yenyé y Teresita Ariosa, etc.

El segundo grupo tan enigmático como el anterior, estuvieron activos durante la última mitad del siglo XIX y principios del XX. Son los siguientes, Ña Rosalia, Efunṣe, Wariko, fundador de la Rama de Egbado, omo Oṣosi. Efunṣe pudo haber introducido en Centro Habana la ceremonia Adoṣu Oṣa y que eventualmente se propago por el resto de la isla.

Ma Monserate González también fundador del Egbado en Cuba es la fuente de muchos Oriṣas como Olokun, Oduduwa, Bremu, Yewa y otros. Su descendencia está muy bien enmarcada en el Cabildo de Matanzas.

Ferminita Gómez, Oṣabi, Arabia Oviedo, omó Oyá, Timotea “Latuán Albear”, ajayi lewooni Ṣango, primera Oriate la cuál entrenó a Octavio Samá, ”Obadimeyi”.

Ña Belén González, “Apoto”, Fundadora de la Rama de la Pimienta, La China Silvestre, “Oṣun miwa”, Ña Margarita Armentero, Abelardo Bequé “Oñi Oṣun”, Pepa Herrera, hija de Adeṣina.

Filomeno García “Atanda”, babalawo,  Onilu (tamborero),  Añabi, Remigio Herrera “Adeṣina”, fueron los que tallaron los primeros tambores batá y la primera careta de Olokun.

Tata Gaitán, Ogunda Ofun, fue el primer babalawo consagrado en Cuba a finales de 1900. Aurora Lamar, “Obatolá” la iyaloriṣa más prolífera de la historia de nuestra religión en Cuba.

En fin, un sincero homenaje a todos aquellos ancestros que cómo humildes esclavos llegaron a Cuba y nos trajeron su religión, costumbres, literatura y liturgia.

Paradójicamente la religión católica contribuyó al afianzamiento de las raíces yorubas en Cuba. La propia discriminación hacía el negro cubano y ejemplos como el expuesto anteriormente de lo ocurrido a José Antonio Aponte, hizo que los negros,  necesitados de Fe se aferrarán más que nunca a la que traían arraigada de su tierra. Más aún cuando se les negaba abrazar la Fe del conquistador, tratándoles “ de seres sin alma y de mala raza”. Si bien es cierto que la iglesia católica en su conjunto no se pronunció discriminatoriamente contra la raza negra, tanto en cuba como en Hispanoamérica, se escribieron tratados para la Evangelización de ellos. Lo cierto es que los integrantes del Concilio o Sínodo vieron a los negros poco más que a un animal.

De ahí tal vez surgió la semilla que dio origen a lo que hoy en día llamamos Sincretismo Religioso, hacer corresponder a las Deidades Yorubas con las Deidades canonizadas por la Iglesia Católica. Y esta simbiosis se mantiene desde entonces hasta nuestros días.

A partir de la mitad del siglo XX, ya existían en Cuba un numeroso grupo de Babalawo con grandes conocimientos en la religión yoruba, que elevaron el prestigio de está, no tan solo en Cuba, sino también a otros países de América, Estados Unidos y Europa.

No resulta extraño hoy en día encontrarse awoses(babalawos) cubanos o iniciados en Cuba en cualquier parte del mundo, por ejemplo Cándido Valera Menocal Oṣe Niwo, Agapito Piloto Otura Aira, Juan Benigno Santa Cruz  Ogunda Kete, Tagenaro Benitez Oyekun Bika, Alfonso Roca Iwori Koso, Miguel Febles Odi Ka, Ramón Febles Ogbe Tuá, Kundo Sevilla Ogbe Di, Genaro Menocal Baba Eyiogbe, Lazaro Arturo Peña Otrupon Obara y algunos otros.

Nuestro legado no es otro que una consecuencia de lo iniciado y profesado hace cientos de años, a todos aquellos que empezaron y a los que continuaron y de los que heredamos la hermosa religión yoruba y sus enseñanza para la expansión que hoy día es asedero de la Fe religiosa que con fuerza impresionante se ha desplegado a cientos de miles de personas tanto en Cuba como en el resto del mundo.

Hoy nos encontramos en una región de Europa la cual nos acoge y transmite su calor. Quizás la relación que existe entre el catolicismo y la cultura yoruba,  o el mensaje ancestral de aquellos terratenientes que encontraron solución a sus diversos problemas en los barracones de los ingenios de la época.  Es lo que nos da la fuerza para aceptar y demostrar que nuestra religión es cosa del alma y que se manifiesta a merced de las dificultades de cualquier nación.